Durante el embarazo nuestra perspectiva del mundo cambia.
Comienza un proceso de dualidad muy interesante.
Por un lado aparece el autocuidado para proteger a nuestro futuro bebé.
Miramos lo qué comemos, cómo dormimos, qué ejercitamos, con quién nos relacionamos y empezamos a desarrollar el filtro de los » consejitos».
Por otro lado la frustración de no poder hacer todo lo que nos gustaría hacer.
No podemos trabajar al mismo ritmo, el cuerpo pesa, la mente pesa, la emoción pesa y te preguntas si esto te va a cambiar para siempre.
La respuesta es SI. Te cambia y mucho.
Cuando nace,  el cambio es todavía más brutal.
Pero no sólo por la falta de sueño y el exceso de arrugas, ojeras y kilos.  Si no por la conexión animal de protección, cuidado y la continua reflexión de nuestros propios anhelos.
Comenzamos una rivalidad mental y emocional que nos puede llevar a desesperarnos por momentos.
Encontrar el punto de equilibrio para entender que a partir de este momento eres 2 personas en una, cuesta integrarlo.
El equipo que formas con tu hijo puede ser más amable o más irritante dependiendo del momento del día. Sin embargo el vínculo es más fuerte que la mente.

Durante la gestación es importante ser consciente de ese vínculo para que cuando nazca vuestra unión sea inquebrantable.
A través de la respiración y el movimiento consciente puedes llegar a liberar la pesadez mental y física y reconectar con la parte más instintiva y primitiva de este proceso mágico.

Te invitamos a que conozcas nuestra forma de acompañarte durante el embarazo. Prueba nuestras clases de Pilates de máquinas y descubre lo que el Movimiento puede hacer por ti y por tu bebé.

Texto: Marta Arcos

Imagen: María Cuencas

Embarazo y Pilates
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